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Cómo Enseñar a Nuestros Niños a Escribir, Leer y Deletrear

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por Susan R. Johnson, MD

Un enfoque que observa el desarrollo de las relaciones de las vias neuronales fundamentales de los niños, hacia sus capacidades superiores de aprendizaje

El desarrollo de los sistemas proprioceptivos y del equilibrio Existe una creencia ampliamente sostenida de que si enseñamos a nuestros niños a leer, escribir y deletrear en el preescolar y en el kindergarten, ellos se convertirán en mejores escritores, lectores y deletreadores para el momento en que lleguen al primero y segundo grado de primaria. Esto sin embargo no es lo que hemos visto clínicamente. La realidad es que los niños solamente deberían aprender a escribir, leer y deletrear cuando sus vías neuronales para la escritura, lectura y deletreo estén totalmente formadas. Existen muchos neuropsicólogos, especialistas del desarrollo, terapeutas ocupacionales y maestros que están preocupados por la moda actual en este país que está empujando lo académico en el preescolar y kindergarten que resultará en aún mayores incrementos en el número de niños, particularmente varones, diagnosticados con desórdenes del deficit de atención, desórdenes conductuales, así como déficits en el proceso visual y auditivo.

 

Por principio, los niños necesitan desarrollar un fuerte sentido del equilibrio, tanto cuando su cuerpo se está moviendo como cuando su cuerpo está estático. Incluso en el útero el feto se está moviendo y estimulando los tres canales semicirculares dentro de ambos oídos internos. Los canales semicirculares están situados de tal manera que cada uno responde a una dirección diferente o plano de movimiento, tal como arriba/abajo, hacia adelante/hacia atrás, izquierda/derecha. El órgano de la escucha formado como un caracol y sus tres canales semicirculares para el equilibrio, comparten el mismo octavo nervio craneal del cerebro. Si el cerebro no está obteniendo información correcta de los canales semicirculares, no puede mantener fácilmente la verticalidad del cuerpo. En ese caso los niños necesitan pensar y concentrarse en mantener la verticalidad, por lo que sus movimientos del cuerpo no están todavía libres de la mente. La habilidad para mantener información verbal cuando estás sentado o parado, depende de que la mente esté libre. Es por esto por lo que un niño de seis años y medio puede recordar una secuencia de cuatro instrucciones verbales cuando está acostado en el piso o en el regazo de sus padres, pero no cuando están sentados tranquilamente en una silla y especialmente no cuando están quietos y sentados. El fluído detrás del tambor del oído también impacta la habilidad del escucha del niño como lo
hace la inflamación del cerebro (resultado de una inflamación intestinal conocida como síndrome de intestino permeable), pero estos niños tienen dificultades para escuchar y entender el lenguaje en todas las posiciones, ya sea acostados, sentados o parados.

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