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Dificultades en el aprendizaje durante los primeros años

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por Ewout Van-Manen

      El mágico proceso del desarrollo infantil es largo, esto es así porque  como seres humanos  necesitamos unos cimientos sólidos para preparar y desarrollar las facultades que harán que cada uno de nosotros sea único y capaz de desempeñar un papel constructivo en la sociedad. Por el contrario, el periodo de gestación es, desafortunadamente, demasiado corto, nacemos como pequeños seres delicados y desvalidos.

 

      A nivel físico, tenemos que nacer casi nueve meses antes de tiempo ya que nuestros cerebros y nuestras cabezas son tan grandes que sería imposible quedarnos en el vientre de nuestra madre hasta que nos desarrollásemos por completo. Es por esto que nacemos sin estar aún preparados para enfrentarnos a la vida, y es por ello, también, por lo que ser padre o madre es la tarea más importante que se nos encomienda como seres humanos. Poco a poco el niño se desarrolla y se encuentra con el mundo a través de los doce sentidos. Cada niño es un ser particular y tendrá fortalezas y debilidades que pueden haber surgido bien como resultado de leyes kármicas y/o hereditarias o como resultado de las influencias del entorno durante el embarazo y las edades tempranas. En muchos niños, la velocidad con la que se forman, se desarrollan y se presentan estas fortalezas y debilidades no parece importar demasiado, ya que con una crianza y una enseñanza razonablemente buenas, alcanzan los hitos más o menos al mismo tiempo que la mayoría. . Sin embargo, en algunos niños se dan pequeñas diferencias sutiles que pueden observarse en los primeros años y convertirse en problemas que eventualmente supondrán obstáculos durante su aprendizaje y desarrollo. Y esto, a su vez, puede dañar su autoestima y afectar su comportamiento, así como el comportamiento que tienen otros hacia ellos.
      En muchos de estos niños, este tipo de diferencias son casi invisibles, especialmente en las etapas previas a la alfabetización y al cálculo. Estos problemas suelen estar relacionados con los sentidos y, con mayor frecuencia, con el sistema postural, que consiste en el sentido del movimiento propio y del equilibrio.
     
Movimiento
     
      El movimiento es la esencia de la vida: «Desde el comienzo de la vida hay movimiento. Solo unos pocos días después de la concepción, en el interior de un océano pequeño, un acróbata empieza a actuar. A partir de movimientos de  balanceo suave en respuesta a la marea del océano, se reúnen con fuerza pequeños movimientos primitivos hasta que se revelan gradualmente los movimientos espontáneos y las respuestas reflejas. Estos movimientos tempranos al final se convertirán en parte de la danza del desarrollo, cuyas etapas han sido coreografiadas a lo largo de varios milenios de evolución de la especie humana. Estos movimientos diminutos son la primera expresión externa de la experiencia del mundo del ser humano […]»1.
      Durante el primer año de vida, el niño adquiere miles de patrones y habilidades de movimiento nuevos. Inicialmente, los movimientos de los bebés no están controlados, pero cuanto más se mueven, mejor es el control. Al principio, el desarrollo de la coordinación entre el ojo, la mano y el oído se produce cuando el bebé está tumbado sobre la espalda y sigue el movimiento de sus padres por la habitación; es entonces cuando el bebé empieza a girar la cabeza en dirección a los sonidos. Su pequeña mano intenta alcanzar objetos como móviles u otros juguetes. La vista, el tacto y el oído se estimulan para concentrarse en lo que ocurre alrededor del niño. Si está tumbado en el suelo, el bebé podrá probar a dar vueltas sobre su barriga, lo que le permitirá ejercitar el sentido del equilibrio y activar su sistema muscular. Todos estos movimientos ayudan a establecer un «mapa del cuerpo»: la orientación espacial. Esto también le llevará a que gatee y se prepare para el momento trascendental en el que se mantendrá de pie y comenzará la exploración de los movimientos por completo.

Equilibrio
     
      En una conferencia cuyo título es «Procesos hipersensibles en las actividades de los sentidos humanos» (Supersensible Processes in the Activities of the Human Senses)2, Rudolf Steiner explica cómo los sentidos de la vida, el movimiento propio y el equilibrio se sostienen por miembros hipersensibles de los seres humanos que nos han sido concedidos por el mundo espiritual. Describe cómo el Hombre Espíritu (el miembro espiritual de los seres humanos que se desarrollará en un futuro lejano) se compenetra con el sentido de la vida. El Espíritu de Vida funciona en el sentido del movimiento propio. El Yo Espiritual (que es la tarea que debe desarrollar el ser humano en este momento) mantiene el sentido del equilibrio, con lo que los tres sentidos son, al mismo tiempo, órganos espirituales de percepción.
      El sentido del equilibrio, ubicado en nuestro oído interno, percibe la relación entre la gravedad de la tierra y nuestro propio cuerpo y está directamente relacionado con los sentidos del oído, la vista, el movimiento (propio) y el tacto. Si funciona correctamente, también nos sentimos tranquilos y seguros.
      Si alteramos nuestro equilibrio, por ejemplo, al caminar por una cuerda floja, al beber alcohol o al tener una infección de oído, nos sentimos menos seguros, somos menos libres, y se nos hace difícil hacer cualquier otra cosa que no sea concentrarnos en el equilibrio. Este sentimiento de seguridad y de tranquilidad nos ayuda a sentir nuestro Yo como a un ser espiritual y a experimentar nuestro Yo en relación con el mundo.
      Con la consecución del equilibrio, la cabeza del niño se eleva hacia la luz. La antítesis entre la gravedad y la ligereza se consigue y se concibe en una (nueva) postura erguida. Aunque, obviamente, esto está conectado con el ego, (y movimiento) ya existe en el útero una experiencia de equilibrio donde el embrión siente, en el ambiente amortiguado del útero, cada movimiento que hace la madre3. El recién nacido todavía no percibe los sentidos por separado, tales como el sonido, el movimiento, la vista, el tacto y demás, sino que todos se fusionan en una sola experiencia de sensaciones. Físicamente, no es hasta la edad de siete u ocho años cuando el mecanismo del equilibrio (el cerebelo y el cuerpo calloso) se mieliniza4, y es durante estos años, los años de guardería y escuela infantil, que la estimulación vestibular está muy presente en cada uno de los juegos de cualquier niño. Observe cómo los niños de tres a seis años que caminan por la calle están constantemente saltando y girándose; están aprendiendo a controlar y desarrollar el equilibrio con gran entusiasmo, aunque el nivel más avanzado del equilibrio es ¡quedarse quieto!
      El niño aprende que el (auto) equilibrio es el primer gran logro que solo él puede conseguir. Este hito le proporciona al cuerpo el ambiente mediante el cual, el niño puede decir «yo». Este gran logro de equilibrio libre e individual es la base de la relación con el mundo y con las demás personas.
      Así, por un lado, logran el equilibrio, como parte del proceso de formación, aunque el ego necesita de los órganos físicos para conseguir el equilibrio, es decir, que el sistema vestibular funcione correctamente, de la misma manera que una persona no podría pensar como lo hacen las personas si no tuviera cerebro, ¡aunque tampoco podría usarse el cerebro para pensar sin el ego! A través del equilibrio, el ego intenta orientarse a sí mismo hacia un mundo armonioso.
      El equilibrio nos permite mantener una relación con el mundo exterior e interior. Si nos encontramos al borde de un precipicio nos sentimos mareados y quizá incluso sintamos una fuerte atracción hacia el borde: estamos llenando un espacio con nuestra presencia y creando temporalmente un desequilibrio que deriva en náuseas, mareos y desorientación. Nuestro sentido del equilibrio no se encuentra, entonces, durante un tiempo sincronizado respecto a los otros sentidos. Piense en cómo sería un niño si su sentido del equilibrio no estuviera siempre sincronizado con sus otros sentidos: estaría desorientado. Carecer del suficiente equilibrio durante los primeros años de nuestra vida no supone un gran problema ya que los humanos tenemos la maravillosa capacidad de compensar, aunque a menudo los propios padres del niño no son conscientes de la cantidad de compensación y anulación que el niño emplea.
      Puede manifestarse más tarde, por ejemplo, cuando el niño se balancea (¡o intenta no hacerlo!) en un tronco en el patio de la guardería, o cuando sus ojos necesiten moverse por la pizarra o por una página para descifrar algunas formas misteriosas llamadas «letras» en 1.º y 2.º de primaria o con la actividad espectacularmente más compleja que consiste en  poner la mano en un pedazo de papel para intentar reproducir esas formas raras. La actividad fisiológica requiere un inmenso equilibrio para soportar todas estas cosas y no acabar literalmente mareado o con vértigo5.
      Imagine sentir esto cada vez que quiera leer, escribir o incluso dibujar. Esta experiencia podría ser incluso mucho más sutil de manera que usted incluso no se diera cuenta de lo que es o de que los demás no se sienten igual. Quizá solo se dé cuenta de que se siente mal cuando está en el colegio y a lo mejor se siente peor en unas asignaturas que en otras. Tal vez se sienta mal incluso en las pausas si la alteración del equilibrio se extiende a todo el cuerpo y no solo a las actividades motoras sutiles. Su desorientación y su problema de equilibrio pueden hacer incluso que los demás se rían de usted en clase de gimnasia o en el patio.
     
Henning Kohler habla sobre la conexión entre la autoestima y el sentido del equilibrio6.
     
Cada dificultad que el niño experimenta en el desarrollo, tiene un efecto en el sentido del equilibrio. Los niños inquietos y nerviosos, los tímidos con ansiedad, y los abatidos y malhumorados comparten una autoestima dañada, cada uno de manera distinta. Los primeros se sienten poco valorados, los segundos sienten que se les deja solos y los terceros se sienten rechazados e incomprendidos. Todo esto expresa falta de un equilibrio interno y por ello debemos poner el mayor empeño en ayudarles, dándoles razones para que sientan que pueden conectar con nuestro aprecio tolerante, nuestra participación interesada y nuestra comprensión total y empática.

El sentido de la autoestima tiene la sensación de elevarse hacia la luz, de manera idéntica a cómo sentimos la libertad en el uso de las manos y los brazos. Todos los niños que sufren de  mala orientación en los sentidos corporales son vulnerables. […] Cuando la falta de desarrollo del sentido del equilibrio es el principal problema […], éste a veces radica en un defecto del sistema nervioso central. Desde un punto de vista antroposófico, esto se consideraría como una impermeabilidad parcial del instrumento corporal, cuya función es estar al servicio de los miembros superiores de nuestra constitución. En estos casos, la terapia pedagógica incluiría trabajar sobre los cuatro sentidos inferiores en ejercicios de desarrollo terapéutico7.

Los otros sentidos
     
      Por supuesto que el desarrollo del resto de sentidos es igualmente importante y los otros dos sentidos inferiores (el sentido del tacto y el sentido de la vida, junto con el del movimiento y del equilibrio) necesitan cuidados y pueden controlarse mediante señales que indican que algo no funciona todo lo bien que debería. En las guarderías Waldorf, el sentido del tacto recibe la estimulación necesaria pero, ¿la recibe también en los hogares? ¿Se recibe en otros lugares en los que juega el niño? Muchos de los objetos con los que el niño entra en contacto hoy en día son homogéneos y poco agradables (como el plástico), por lo que los niños no experimentan con distintas experiencias de tacto. ¿Se ha achuchado y acariciado lo suficiente al niño? Los sentidos inferiores son la base del desarrollo de los sentidos medio y alto y, si no se les estimula lo suficiente, pueden afectar al desarrollo futuro. Por otro lado, los sentidos medio y alto están frecuentemente sobreestimulados. Se requiere, por ejemplo, que el sentido del oído se desarrolle de forma tranquila y, sin embargo, vivimos en un mundo lleno de ruido, más del que nunca había habido. Las madres se llevan a sus bebés a comprar al supermercado, en el que se les bombardea con los sonidos de la caja registradora y el bullicio de los clientes estresados que arrastran los carros de la compra por los pasillos.
     
Los ojos de los niños están expuestos a luces brillantes y objetos que se mueven muy rápido, con lo que apenas tienen la oportunidad de centrarse en algo en concreto.
     
¿Cómo podemos ayudar? ¿Qué podemos hacer?
      Sin duda, parece que muchos niños logran desarrollarse razonablemente bien a pesar de su entorno. Muchos de los profesores de infantil en la escuela Waldorf deberían, (espero) aconsejar a los padres para que eviten los supermercados y los centros comerciales si van con bebés (siempre que les sea posible) y así proteger sus sentidos. Aunque esto es lo ideal, debemos aceptar que hay padres que no tienen con quién dejar a sus hijos. Creo firmemente que es nuestra responsabilidad, como educadores y cuidadores, hacer todo lo que esté en nuestra mano para:
1. descubrir si hay alguna señal sobre la existencia de alguna dificultad en el aprendizaje, y
2. prevenir las dificultades en el aprendizaje o, como mínimo, ayudar al niño a desarrollarse de manera que la dificultad en el aprendizaje afecte lo mínimo posible a su vida.
     
Prevención de los problemas en el aprendizaje y las señales de un retraso en el desarrollo
     
    Al comienzo de este artículo se ha hecho referencia al hecho de que, tras el nacimiento, el periodo de gestación continúa. Se debe permitir que los bebés se desarrollen cuidadosamente y más o menos a su propio ritmo. La dispraxia y la dislexia pueden ser hereditarias, así que si sabemos que los padres, los tíos o los hermanos tienen este tipo de dificultades, merece la pena poner especial atención en los sentidos del niño y en su desarrollo general. Mis hijos tienen muchos familiares con dislexia y, en parte como un experimento, mi mujer y yo pusimos especial cuidado en sus sentidos y en su lateralidad. Tuvimos cuidado de no exponer a nuestros hijos a demasiado ruido y, en su lugar, exponerlos solo al habla de las personas y a la música suave8. En su fascinante libro Reflejos, aprendizaje y comportamiento: una ventana abierta para entender la mente y el comportamiento de los niños (Reflexes, Learning and Behavior: A Window Into the Child’s Mind)9, Sally Goddard dice que «durante los primeros tres años de vida, el niño debe aprender a usar los oídos para “sintonizarlos” a las frecuencias específicas de su propia lengua de manera muy parecida a como se sintoniza una radio para seleccionar emisoras específicas. En edades tempranas, la falta de estimulación auditiva o incluso la cacofonía constante de los ruidos de fondo pueden desalentar la “escucha” temprana y pueden hacer que el niño aprenda a callar e ignorar el sonido desde una edad temprana. Oír demasiado o tener “hipersensibilidad auditiva” puede ser tan problemático como tener déficit de audición. La incapacidad para filtrar o bloquear los diferentes sonidos implica un mal  desarrollo de las capacidades auditivas y puede tener, posteriormente, efectos profundos en la escucha, el lenguaje, la comunicación y el comportamiento. En los últimos veinticinco años, las investigaciones se han centrado en los problemas de “escucha” más que en los problemas auditivos. Tomatis en Francia y Christian Volf en Dinamarca, ambos bastante independientes el uno del otro, son pioneros en este enfoque».
      También nos aseguramos de que nuestros hijos tuvieran siempre tiempo disponible para mirar las cosas (sin apremiarles y dándoles tiempo para que se centraran). Incluso cuando les bajábamos por las escaleras cuando todavía eran bebés, si veíamos que trataban de centrar su atención en los cuadros de la pared, nos parábamos y les dejábamos verlos, construyendo así una relación lenta y sin prisas con el espacio bidimensional.
      Hace unos años escuché la ponencia del Dr. Angelo Cioci en la conferencia “Alianza para la Infancia” (Alliance for Childhood) que se celebró en Bruselas10. El Dr. Cioci está especializado en medicina y psicología pediátricas y da conferencias sobre neuropsicología pediátrica. Su investigación mostró que si puedes ayudar a un niño para que sea totalmente diestro11, esto podría ayudarle a prevenir la dislexia. Dio a entender que el fundamento de la lateralidad debería iniciarse cuando el niño tuviera tres años. Aunque no había oído esto antes, decidí que merecía la pena intentarlo, y mi mujer y yo siempre hemos estado pendientes de que nuestros hijos usen la mano derecha, el oído derecho, el ojo derecho y el pie derecho antes que el izquierdo; ahora, con cinco y siete años, no hay señales de dislexia (¡todavía!), aunque el tiempo lo dirá. Se puede hacer mucho si los padres son conscientes de este tipo de cosas. No se puede hacer daño a ningún niño que sea tratado por dislexia, pero ¡podemos ayudar a muchos!
      Mediante el seguimiento de un tratamiento exhaustivo y gradual de los sentidos, se puede hacer mucho al observar el desarrollo del movimiento del niño para tomar nota de cualquier retraso en el desarrollo. En general, se considera que el desarrollo de los movimientos controlados es importante para el desarrollo del pensamiento y la comprensión. El niño necesita experimentar el movimiento para aprender sobre sí mismo, sobre su relación con el entorno y sobre la interacción entre ambos12.
     

Gatear
     
      Gatear es una parte importante del desarrollo del movimiento y, si un niño se ha perdido esta tapa del desarrollo, merece la pena observarle atentamente para ver si desarrolla algún tipo de dificultad en el aprendizaje.
      Algunos niños se mueven arrastrando el culo o rodando, pero aprender a gatear tiene otros beneficios: los niños que gatean utilizan una posición arrodillada que fortalece los músculos alrededor de los hombros y las caderas. A veces, se tambalean y necesitan ajustar su posición, y esto ayuda a la conciencia del cuerpo y a desarrollar el sentido del equilibrio. De esta manera, si levantan un brazo para alcanzar algo, deben mantener el equilibrio en tres puntos y realizar más ajustes. El brazo extendido investiga la dirección y la distancia y estas son experiencias importantes para entender las posiciones en el espacio.
      La acción de gateo en sí misma es una secuencia compleja de movimientos donde brazos y piernas se mueven de manera opuesta. Estos movimientos parecen ayudar a otros tipos de actividades secuenciales como la disposición de las cosas, lo cual resulta importante para contar, realizar trabajos con números, y entender la lógica de «planteamiento, nudo y desenlace» cuando se cuentan historias. Los niños que han aprendido a gatear adquieren una gran cantidad de aprendizajes.
     
Identificar las dificultades en el movimiento
      Si pensamos en el niño que está bajo nuestro cuidado, ya sea como padres o como profesores, podemos plantearnos si:
* Se mueve de manera torpe o descoordinada.
* Parece reacio a probar actividades nuevas.
* Se choca contra las cosas.
* Se cansa y se irrita con facilidad.
* No escucha cuando se le pide que haga algo.
* Empieza una tarea pero luego olvida qué es lo que hay que hacer a continuación.
* No tiene sentido del tiempo y de la urgencia (niños mayores).
* Tiene dificultades para concentrarse.
* Tiene dificultades para hablar de manera clara.
* Tiene dificultades para seguir un objeto en movimiento.
     
      Y plantearnos si les parece difícil, incluso imposible:
* Manejar objetos complicados como los botones.
* Permitir que alguien se les acerque para abrazarles.
* Participar en juegos, especialmente si hay «reglas».
* Trabajar con las dos manos.
* *Quedarse de pie quieto y esperar.
      Algunos niños tienen varios de estos síntomas; otros solo unos pocos.
     
      Si un niño se muestra irascible e irritable con frecuencia, cabe preguntarse por qué ocurre eso: ¿es porque se da cuenta de que la gente está cansada de que se le caigan las cosas? o ¿es porque tiene que concentrarse tanto en descubrir qué debe hacer a continuación o porque nadie le deja jugar? Hacernos este tipo de preguntas nos ayuda a empatizar con este tipo de niños, ya que éstos no quieren causar molestias mientras hacen tareas o juegan. Los padres de los niños que tienen una dificultad específica en el aprendizaje declaran con frecuencia que su hijo:
* Nunca ha gateado.
* Alcanzó sus hitos motores tarde.
* Tuvo dificultades para interactuar con un grupo de niños de su misma edad.
* No tiene los mismos intereses que los demás niños.
* A veces se le aparta y nunca se le elije.
* Tiene dificultades para usar ambas manos al mismo tiempo.
* No puede cruzar la línea media del cuerpo por lo que tiene que ir cambiando de mano.
     

Habla
      Estrechamente relacionado con el movimiento está el habla. No hay espacio para entrar en el desarrollo del habla, pero les recomiendo el artículo «El desarrollo del habla y su estímulo durante los primeros años de vida» (Speech Development and Its Encouragement in the First Years of Life) en el libro llamado La dignidad del niño pequeño (The Dignity of the Young Child)13. Este artículo también ofrece una buena imagen sobre el desarrollo del habla, que puede servirnos como guía. Es importante saber que el niño que tiene un retraso en el desarrollo del habla y/o problemas con el habla puede tener también un problema auditivo y, en cualquier caso, es muy probable que tenga una dificultad específica en el aprendizaje.
     
Observar y anotar
      Establecer lo que está mal y por qué está mal no es fácil en el entorno de una guardería, ya que hay muchos niños deambulando y jugando y el profesor ya tiene muchas cosas que hacer. Sin embargo, hacer observaciones y anotar esas observaciones son los primeros pasos para decidir cómo hacer frente a las necesidades del niño. La evaluación completa, conocida como “Perfil EYFS”, que hacen los profesionales al niño puede ayudar,  pero se necesitan otras observaciones y anotaciones. Es importante anotar las estrategias de superación y no superación que tiene el niño, así como sus técnicas de evasión y compensación. Es importante observar al niño en situaciones distintas y quizá incluso en casa. Los padres pueden, sin duda, contribuir a crear una imagen (¿puede el niño vestirse sin demasiada dificultad y ponerse la ropa en el orden adecuado o se mete en todo tipo de enredos para hacerlo?). También es importante observar la falta de coherencia, ya que los niños con dificultades pueden tener días muy buenos y días malos.
      También es útil anotar cualquier observación o percepción que pueda surgir del trabajo de reflexión del profesor. Estas anotaciones se incorporarán cuando se hable del niño en una reunión del personal o en una reunión con el coordinador de necesidades educativas especiales.
      Aquí es, entonces, cuando es útil elaborar un P. E. I.14. Éste puede ampliarse luego con los padres para asegurar que el enfoque que se le da al niño es coherente y que el trabajo no se debilita en casa por exceso de televisión, falta de sueño, demasiadas bebidas con gas, etc.
     
Problemas sociales y de comportamiento
      Además, el P. E. I. puede ayudarnos a planear estrategias no solo para ayudar a superar los problemas de aprendizaje (ya que pueden manifestarse a través del movimiento del niño), sino también para superar las dificultades sociales o de comportamiento. Cuando el comportamiento de un niño pasa de ser «travieso» a entrar en el ámbito de los problemas o las agresiones, es importante tratar de descubrir cuál es la causa, pues es frecuente que esto también tenga su origen en los sentidos, en el sistema reflejo o en otros problemas de movimiento. Es un hecho que los niños tienen más dificultades de aprendizaje que las niñas, y también es un hecho que los niños tienen comportamientos más agresivos, como muestra un estudio realizado por Offord et al. (1991) en Estados Unidos, en niños de edades comprendidas entre los cuatro y los once años.
      En muchos niños, este comportamiento es un síntoma, no la causa. Nos corresponde a nosotros averiguar la(s) causa(s) antes de diseñar nuestro enfoque o tratamiento. La causa puede ser una dificultad de aprendizaje, de hecho, la víctima de una agresión también puede tener una dificultad en el aprendizaje.
     
      GRÁFICO

      Comportamiento
     
      Niños/Niñas que son malos/as con los demás 21,8 % 9,6 %
      Hacen daño físico a la gente 18,1 % 4,4 %
      Se meten en muchas peleas 30,9 % 9,8 %
      Rompen sus cosas 10,7 % 2,1 %
      Rompen las cosas de los demás 10,6 % 4,4 %
      Amenazan con hacer daño a la gente13,1 % 4,0 %

Offord et al. 1991
     
     
      GRÁFICO
Los comportamientos oscilan entre lo positivo y lo negativo: Altruismo < > Agresión. Como para otros hitos del desarrollo, es útil que nos acordemos de los hitos «sociales» ya que nos ayudará a localizar a cualquier niño que no esté en armonía con el resto.

      Se ha descubierto que a pesar de todos los esfuerzos para acabar con los estereotipos, los niños de edades tempranas siguen jugando principalmente con niños de su mismo sexo. Los estudios también han confirmado que el comportamiento de niños y niñas es, por regla general, bastante diferente. Maccoby15 (1990) descubrió que en la interacción social las niñas utilizaban un estilo «permisivo» que se caracteriza por el hecho de que se apoyaban las unas a las otras y se hacían sugerencias, mientras que los niños, en general, utilizaban un estilo «restrictivo». En sus conversaciones, los niños tendían a fanfarronear y contradecirse, y a utilizar otras formas de «revelarse a sí mismos». Las niñas preguntaban «¿puedo? » mientras que los niños decían «¡dame eso!». Si esto es así en general, podría explicarse por qué los niños y las niñas no juegan juntos a menudo y por qué los niños más inseguros prefieren jugar solos.
     
     
      Resumiendo:
1. Conocer todos los aspectos del desarrollo del niño es crucial.
2. Es de gran ayuda conocer el tipo de dificultades que pueden presentarse en los escenarios que forman parte de los primeros años de edad. Si no tiene un coordinador de necesidades educativas especiales o un compañero con experiencia en este campo, busque por internet qué es la dislexia, la dispraxia y el síndrome de Asperger, ya que hay una gran cantidad de información disponible.
3. Es crucial observar y anotar los hitos de desarrollo de los niños y su comportamiento (esto incluye observar también qué evita hacer el niño). Sin un seguimiento adecuado, la actividad de recuperación puede ser inapropiada; un buen ejemplo es cuando el profesor trata con un niño inquieto sin darse cuenta de que el niño tiene un eccema en la barriga que le pica.
4. Redacte un P. E. I. y actualícelo con regularidad.
5. Asegúrese de que los padres están informados, involucrados y tienen una actitud activa.
6. Asegúrese de que conoce el Código de Prácticas sobre Necesidades Especiales (Special Needs Code of Practice), un documento gubernamental al que se adhieren los centros educativos.
7. Asegúrese de que posee una buena política de necesidades educativas especiales. Estaré encantado de mandarle una copia de la nuestra si lo desea (This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.).
8. Los programas de terapia que tienen una conexión directa con el trabajo de los sentidos inferiores, los reflejos primitivos y el movimiento en general son las herramientas principales para ayudar a los niños que tienen dificultades en  edades tempranas. La terapia eurítmica es, hoy en día, quizá la más efectiva.
     
Notas a pie de página
1     Sally Goddard Blythe: The Well Balanced Child, Hawthorne Press.
2     Wisdom of Soul, and of the Spirit; Anthroposophy, Psychosophy, Pneumatosophy. Berlín, 25 de octubre de 1909.
3     Visite: http://www.visembryo.com/baby/index.html para saber más sobre el desarrollo embrionario.
4     Mielinización: La formación de una vaina de mielina alrededor de los nervios.
5     Dr. Harold Levinson, “Discovery of Cerebellar-Vestibular Syndrome and Therapies: A Solution to the Riddle – Dyslexia.
6     Working with Anxious, Nervous and Depressed Children, AWSNA.
7     Ejercicios de desarrollo terapéutico (Therapeutic Developmental Exercises) por Dieter Schulz. Consulte también el trabajo del INPP y Sally Goddard: www.inpp.co.uk
8     No hay espacio para entrar en detalle sobre la importancia de la música, pero, por favor eche un vistazo a: The Well Balanced Child, Hawthorne Press.
9     Fern Ridge Press.
10     Octubre de 2000.
11     La lateralidad diestra significa que un niño prefiere usar las partes (mano, pie, oído y ojo) que están del lado derecho de su cuerpo.
12     French y Lee (1994), citados en Digue, A. and G. Kettles. (1976) Developmental Dyspraxia: An Overview.
13     Sección médica del Goetheanum y de la asociación internacional Waldorf Kindergarten
14     Plan Educativo Individual
15     E.E. Maccoby, Social Development: Psychological Growth and the Parent-Child Relationship.
     
Edad: Desarrollo social
6 meses:    Se le despierta el interés por otros niños: les empujan, les tiran del pelo; los examina como  objetos. Sin embargo, los juguetes siguen siendo más interesantes.
14 meses:     Los niños juegan uno al lado del otro, cooperando e interactuando de vez en cuando.
18 meses:     Comienzan las preferencias por los compañeros de juego. Se sienten cómodos juntos pero siguen prefiriendo jugar solos.
2-3 años:    Empiezan a jugar entre ellos y comienzan los juegos altruistas y pro sociales.
4 años:     Empiezan los juegos en grupo.
     
Ewout Van-Manen recibió una educación Waldorf en los Países Bajos y en el Reino Unido y acudió al instituto Emerson en Sussex para realizar un curso sobre educación Waldorf, en el que se especializó en necesidades especiales. Tras eso, trabajó en una escuela especial Steiner para niños con dificultades de comportamiento y de aprendizaje tanto como profesor particular como profesor regular. Hasta acabar el equivalente a 2.º de educación secundaria en este lugar, trabajó como maestro en el aula y como profesor de necesidades especiales en el colegio Michael Hill. Ahora está centrado en el trabajo remedial y ha fundado la asociación para disléxicos cuyas siglas son SWDA (Steiner Waldorf Dyslexia Association).
     
VEA LOS GRÁFICOS ORIGINALES DE LAS TABLAS 1 Y 2 PARA VER SU DISEÑO
TABLA 1 Hitos del desarrollo motor Edades 2 – 6
Edad    Habilidades locomotoras    Habilidades no locomotoras     Habilidades manipulativas
18-24 meses    Corre (20 meses), anda bien. Empuja y tira de cajas. Muestra una preferencia clara por una de las manos, apila cuatro o seis bloques (24 meses), sube escaleras poniendo ambos pies en el mismo escalón, pasa las páginas de una en una y destapa botes. Coge cosas sin perder el equilibrio.
2-3 años    Corre con facilidad, trepa, se arrastra y empuja, coge objetos pequeños, tira mobiliario al suelo sin ayuda, juega encontrando obstáculos y avanza con un pequeña pelota mientras se mantiene de pie. 
3-4 años    Sube las escaleras poniendo un pie en cada escalón, maneja el triciclo, coge pelotas grandes son los pies, salta sobre ambos pies, anda en cualquier dirección, estira los brazos, corta el papel con tijeras, anda de puntillas mientras tiene en las manos un juguete grande, coge el lápiz con el pulgar, el índice y el dedo medio.
4-5 años    Sube y baja escaleras, le da a la pelota con un bote, da patadas con un pie por cada golpe, se levanta y coge la pelota, enhebra cuentas pero no agujas, corre y anda bien de puntillas y sujeta lápices.
5-6 años    Salta a la pata coja, anda, juega bastante bien a juegos de pelota, se desliza, se balancea, enhebra agujas y cose una línea delgada de puntos.
[Connolly and Dalgleish (1989) Milestones of Preschool Motor Development]

TABLA 2 Desarrollo del movimiento según la edad

Edad   Patrones locomotores Patrones no locomotores  Habilidades de Manipulación
1 mes    Puede levantar la cabeza cuando está tumbado boca abajo. Puede sostener objetos que se le colocan en la mano.
3- 4 meses    Patrón de pasos reflejos. Juega con las manos como primer juguete.
5 meses    Se gira cuando está tumbado boca arriba. Mantiene la cabeza y los hombros erguidos cuando está sentado. Se estira para alcanzar objetos.
6-8 meses    Se sienta sin apoyo e intenta ponerse de pie. Alcanza objetos con precisión, los agarra y los suelta.
9 meses    Se arrastra, sube escaleras. Sujeta un vaso o botella. Cambia objetos de una mano a otra.
10 meses    Camina alrededor de los muebles, se inclina para coger objetos y se levanta. ¡Hace que funcionen los juguetes solo con la ayuda de una mano!
1 año    Da pasos vacilantes. Juega a juegos como el escondite. Juega a juegos de construcción. Se quita los calcetines y los zapatos.
2 años    Camina bien y aprende a correr. Lo desmonta todo. Se divierte con las cosas sencillas. Construye torres, y tras subirse y trepar, vierte agua en juguetes, muebles, puzzles de madera para niños y pasa el agua de una jarra a otra.
2-3 años    Puede montar en triciclo. Escala. Le gustan los puzles, pintar y pegar cosas. Puede levantar objetos pesados. Controla los pies al subir y bajar escaleras. Se pone y se quita la ropa.
3-4 años    Aprende a saltar y a balancearse. Puede coger pelotas grandes. Puede dibujar círculos. Abotona abrigos y jerséis.
5 años    Puede andar, correr y saltar. Le divierte saltar como una rana y puede formar letras y escribir su propio nombre. Puede saltar a la pata coja, incluso ir en bicicleta y realizar actividades de equilibrio en natación. Le da a la pelota con un bate y puede atarse los zapatos.
(5+)
[Steiner Waldorf Dyslexia Association]