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Artículos en Español

Los métodos de investigación para maestros Waldorf

por Martyn Rawson
 
Muchas de las cosas que distinguen a la educación Waldorf son poco usuales en la educación de hoy en día. La primera de ellas es que un ser humano es comprendido plenamente si tomamos en cuenta los aspectos que no podemos ver, es decir, los aspectos espirituales de un niño. Otra característica es asumir de forma explícita que un maestro debe investigar los contenidos, los métodos de enseñanza y los factores que influencian el aprendizaje y el desarrollo de los niños. Además, la educación Waldorf se basa en una epistemología y ontología que no conoce límites en lo que se refiere al conocimiento de aspectos espirituales de la vida. Es por ello que es de vital importancia que los métodos a través de los cuales se genera dicho conocimiento sean reconocidos y accesibles a los maestros.
 
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Los niños aprenden a trabajar: ¿Privilegio o castigo?

por Barbabra Klocek
 
Como maestros del jardín de infancia Waldorf, tratamos de infundir nuestro trabajo con devoción y relevancia a la clase. Incluso tareas sencillas, tales como
limpiar las mesas, pueden hacerse o bien con cuidado o bien con prisas. A través de estas tareas, les ofrecemos a los niños un modelo a seguir con el que aprenden a preocuparse por su entorno.

Sin embargo, en mis visitas como orientadora a muchos jardines de infancia, a veces me he encontrado con que, cuando los niños se portan mal, se les hace trabajar como castigo. Por un lado, realizar tareas físicas relevantes, con un propósito, tiene un efecto relajante y central tanto en los niños como en los
adultos. Sin embargo, cuando se le da a un niño esa tarea porque se ha portado mal, toma el atributo de castigo y se convierte en algo a evitar. En uno de los jardines de infancia, varios de los niños han llegado a amar el día en el que tienen que ayudar a limpiar después de la merienda y tienen que fregar los platos. Cuando a algunos de los niños más revoltosos se les detuvo para que ayudaran como castigo, reflejaron su actitud rebelde ante la limpieza, por lo que la experiencia de «hacer las tareas del hogar» se convirtió en algo que los niños querían evitar. ¿Este trabajo es algo que aceptar con emoción o es un castigo?
 
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Los septenios como herramienta heurística o por qué funciona la pedagogía Waldorf

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por Michael Zech
mayo 2019, Artículo revisado de la Journal of the Pedagogical Section Nº. 42

Este ensayo aborda el concepto de Steiner del desarrollo por septenios y su diferenciación. El autor, Michael Zech, es de la opinión que con estos datos Steiner construyó un instrumento heurístico para describir o diagnosticar el desarrollo individual y no con una descripción real o meramente el desarrollo correcto de la persona y de los procesos de maduración. Concluye que «Como docentes solo podemos alcanzar el equilibrio entre el enfoque colectivo e individualizado si relacionamos el concepto ideal con situaciones individuales reales. Es eso, y no la propuesta de un desarrollo por septenios que no existen en la vida real, lo que conforma el fundamento de la autonomía, la competencia y la responsabilidad en la docencia».

Steiner habló por primera vez del concepto de desarrollo humano por septenios en un opúsculo publicado en 1907 titulado La educación del niño a la luz de la ciencia espiritual(1). El concepto emana de la visión teosófico-antroposófica según la cual nos encarnamos gradualmente en distintos elementos del ser y se basa en la idea ancestral del desarrollo humano por septenios (2). En esa publicación Steiner esbozó el desarrollo idea siguiente: al nacer nos emancipamos del cuerpo materno; a los siete años liberamos el pensamiento imaginativo de las fuerzas vitales centradas en el cuerpo o fuerzas formativas (nacimiento del cuerpo etéreo); a los catorce años, con la pubertad, cuando ya ha culminado la encarnación del cuerpo etéreo y la vida espiritual ya se a integrado en el organismo físico, nuestro organismo espiritual conecta con el pensamiento y puede formar los cimientos del juicio independiente (el nacimiento del cuerpo espiritual o astral) y la madurez del yo; finalmente, a los veintiún años, alcanzamos el conocimiento consciente de nuestros procesos y acciones mentales y físicos (nacimiento del Yo). La imagen de Steiner de un nacimiento cuádruple no solamente describe el desarrollo ideal de nuestros cimientos individuales a nivel de cuerpo, vida, alma y mente, también es la descripción de una emancipación progresiva de esos cuatro niveles los unos de los otros que conforman los cimientos de la autoconsciencia y el autocontrol. 

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Los Tres Castillos y la Vida Esotérica del Maestro

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por Betty Staley

Vivimos en una época donde los seres humanos tienen que despertarse y desarrollar una nueva conciencia. Antes del siglo XV, anterior al nacimiento del alma consciente, se podía vivir de acuerdo al desarrollo natural. Aún existía la sensación de que más allá del mundo físico los seres espirituales trabajaban con los seres humanos. Desde hace 500 años esto no ha sucedido, y cada vez más individuos se han sentido aislados de las conexiones espirituales. En el siglo IX, Friedrich Nietzsche lo describió muy bien con la expresión “Dios ha muerto”. Los seres espirituales no han desaparecido, pero ya no se interesan activamente en el desarrollo físico del ser humano. Ya han completado su trabajo. Ahora en este espíritu de libertad que tanto valoramos, nuestra labor es ofrecerle a los seres espirituales impulsos morales que surjan de nuestros propios esfuerzos. Sólo así estarán verdaderamente interesados. Que esto pase no depende del destino, depende de nosotros.
 
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